Monográfico. ¿Cuantos signos son necesarios?​

Foto: VA

¿Cuántos signos son necesarios para identificar una intención?

VíctorAlba P.H. - 06/05/2018 a las 09:01 hrs

Me comentaba un letrado amigo, que es muy dífícil posicionarse y empatizar con los casos, de hecho profesionalmente no deben hacerlo bajo ningún concepto, dejarían de ser objetivos. Además se volverían locos, ya en gran medida les afecta, incluso en su cargo como administrativo de los casos, gestionar y sobre todo digerir toda la negatividad que circula entre sus manos.

Así debiera ser pues, remitirse a los hechos, es la forma justa de proceder para definitivamente dictar sentencia acorde a las leyes existentes. Mi pregunta entonces la desvío ¿qué haría falta para acertar con exactitud?, ajustar las leyes, redefinir exhaustivamente los conceptos, profundizar en los hechos,... en la búsqueda de justicia para cada caso personal. (?)

No quisiera verme, la verdad, en situaciones como esas. Sin embargo, son necesarias asumirlas, en este mundo en el cual las circunstancias de cada uno, son más que influyentes para asumir de una u otra forma cada acto y consecuencia, donde cada cual interpreta sus derechos y sus obligaciones como les interesa, donde influyen tantos parámetros a tener en cuenta,... como para dar un juicio de valor cercano a la realidad y/o la verdad.

Sin remedio,  quizás, debemos dar paso y participen otros parámetros metafísicos como la sensibilidad, empatía, afinidad, comprensión, sintonía,... por igual para ambas partes. Entonces, ¿ cómo puede la justicia ser justa ?.

Podríamos divagar hasta el infinito y más allá, pero tampoco debamos. Nos asumimos a los hechos, que son los que son, y partimos de la existencia de una acusación. La circulación de las pruebas existentes, las alegaciones y las declaraciones de los implicados. Y muchos más datos o signos que puedan o no servir en el proceso, pero sin duda aportan significado.

Pero como todo en esta vida, existe una doble lectura, y si se apura alguna que otra más.

Desde mi ignorancia, pienso se debiera profundizar más en cada caso, a través de una investigación profunda, un análisis exhaustivo, incluso la participación divina por parte de estos grandes sabios, - sin ironía - que deban ser los que imparten la justicia. Definir explicitamente conceptos y definiciones, - en este caso, abuso sexual, agresión sexual, violación,...- para poder ceñirnos a cada uno según que caso y redefinir las leyes cuando surja la necesidad.

Ardua tarea aquella en hacerlo de forma tan certera y precisa que apunte a la verdad absoluta,... como la de asignar una pena concreta para cada caso. (!).

Deban corregir, como menos, ahora que ha quedado en entredicho, sus maneras en el proceso, que, aunque haya casos faltos de verdad por parte de la víctima, no dejan de ser temas muy delicados, como todos, especialmente de ser verdad.

Lo que si tengo bien claro, es la diferencia entre el bien y el mal, y las leyes por las que se rigen, incluso sin haberme aún cuestionado alguna de ellas sin necesidad, leyes que hasta en la calle se entienden aun teniendo las propias y que sobre todo, sobre todo, que todo ser humano, entiende, independientemente que en ocasiones, nos forcemos a pasar los límites, incluso a saltárnoslos, con o sin justificación, por fuerza o por interés, o incluso por enfermedad. 

Lo que no soy capaz de entender es la predisposición, alarde, premeditación, regocijo, intención,... para ello. Porque ahora y siempre, abusar, agredir, maltratar, violar a una mujer es lo más denigrante y mezquino pueda existir, más justificarlo bajo un supuesto poder, una suposición, un derecho o una condición.  

Soy hombre y #yositecreo.

Porque sobre todo, a pesar de creer interpretar lo contrario, que en algún momento haya podido serlo o hacerlo, insinuarlo, incluso decirlo,... cuando existe un NO, es NO y no hace falta mucho para entenderlo, incluso bajo el silencio.

Con mi ilustración sólo pretendo resaltar, bajo la crudeza, que a pesar de la interpretación que puedan tener y la doble lectura que en todo parece existir, los signos son identificativos y significativos en sí mismos, portadores de verdad según se interprete. Aprendamos a ser lógicos, razonables, entendidos, responsables y consecuentes con su lectura y su significado.

 

Desconozco cuál sería la pena justa que se merecen, espero al menos y como mínimo tengan aquella que les marque y les haga sentir como a la víctima, aún más, por haberlo querido y/o haberlo permitido.

Pena que para ello, hay que asignarla, porque la consciencia algunos parecen no tener o al menos saber engañar.

NO a la cultura de violación !!

 


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